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LOS LIBROS

 

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1533

Un día, el mantel había aparecido en su mesa y él estaba seguro que la tela no había sido tejida en España, por la forma de los nudos gruesos y fuertes y un poco grasos. Notó también que alguien  estaba cambiando el mantel todos los días. Viéndola siempre tan inmaculada, e impulsado por la curiosidad le vino a la mente de intentar un pequeño experimento divertido: por dos noches consecutivas, antes de irse a dormir, había dejado una pequeñísima  mancha de vino en una esquina de la tela, muy difícil de detectar.

 

En ambas ocasiones, antes del mediodía del día siguiente, las manchas habían desaparecido completamente.

EL POLVO DE ORO

Las lágrimas fluían de sus ojos, bajando por las mejillas quemadas.

Las quemaduras en su rostro esta vez no se la había provocado el sol, sino el intenso calor del fuego que pocos minutos antes, justo al amanecer, había destruido completamente su casa. La casa que ella esperaba poder dejar a sus hijos junto a la pequeña parcela de tierra que eran sus dos únicas posesiones. Después de la muerte improvisa de su marido, las cosas habían ido de mal en peor, pero este desastre  nunca se lo había esperado y mejor habría sido su propia muerte que esto de perderlo todo.

HÉROES DE DOS MUNDOS

Garibaldi y Manuela

El marinero eligió no responder a sus llamados pocos prometedores, pero las mujeres, si bien ignoradas, igualmente se quedaron a mirarlo, mas que todo por falta de algo mejor que hacer en aquella mañana inútil.

Se dieron cuenta que, no obstante el gringo avanzase  con una caminada vigorosa, su cuerpo, con cada paso, oscilaba ligeramente y de una forma irregular. Lo que no podían divinar por su forma de vestir, era de donde llegase. Seguramente no era de aquellas partes y tampoco del norte.

Era su primera vez en este puerto y no tenia idea de a donde dirigirse, pero no tuvo deseo algún de pararse para preguntar la dirección a las pocas figuras ensombreradas que encruzaba en su camino.

Eran apenas tres las calles principales del pueblo, las otras eran estrechos callejones de no mas de un metro de ancho que se tejían entres las casas grises y las redes de los pescadores.

DON ANTONIO EL CONQUISTADOR

Eran las cuatros posmeridianas del 29 de Septiembre del año 1615.

Los vientos, que por aquella época del año habrían debido cesar, aquella tarde estaban barriendo no solo la pequeñas calle tortuosas, sino el cielo sobre la ciudad, tanto que las nubes de la mañana habían completamente desvanecido, revelando un azul tan profundo y diáfano que a uno daba la gana de inmergir  a sí mismo en él.

Fue el viento a llevar a las narices de José, el olor acre del numeroso seguido que, cansado y probado, desfiló detrás del carruaje. Pedro con José, se reprendieron rápidamente de la sorpresa inicial y con los otros empleados se ocuparon diligentemente para dar la ubicación que les correspondía a cada animal, humano y baúl de la caravana recién llegada.

LOS NIÑOS DE CRACOVIA

Poco después del inicio de la cena, una joven elegante se estaba acercando a nuestra mesa y me di cuenta que todos estaban mirándola con grandes sonrisas. Sin darme la posibilidad de reaccionar de mi sorpresa se paró a mi lado y Tadek que la saludó con una atención inusual, trató muy tímidamente de presentármela. Su nombre como sus ojos se quedaron imprimido eternamente en mi mente.

No obstante mi joven edad, tenía entonces unos veinte y cinco años, y la falta de conocimiento de la lengua,  me levanté de la silla y le recogí la mano que me estaba ofreciendo como si fuese una escultura de sal tal como la habíamos visto en la mañana en la mina. Ella me dijo algo incomprensible y yo solo supe levantar mis espalda en modo de disculpa

PASQUINO

Fece un cenno ad un’altro compagno di sostituirlo alla bara e sfiorando appena il braccio del padre, lo diresse verso il marciapiede dove, continuando a seguire il corteo, avrebbero potuto mescolarsi alla moltitudine. Riccardo indugiò un momento guardandosi intorno e trattando di decidere se fosse stato quello il momento giusto ed il posto adatto. Alla fine decise che veramente non aveva scelta perchè sarebbe stato troppo crudele posponere di parlare con il padre e trattando di coprire i suoi movimenti si tolse dalla tasca posteriore dei pantaloni una busta sgualcita ripiegata in due e gliela porse, senza poter dirgli niente e senza nemmeno guardarlo.

Lui aveva letto e riletto varie volte quella lettera  che era giunta fino a lui attraverso un amico in comune, da cui aveva ricevuto la notizia della sua morte.

FUEGO NECIO

El hoyo aumentaba inexorablemente de dimensión y uno de los peones bromeó a baja voz diciendo a Egisto que siendo otro, el patrón hubiera podido sacar una bella piscina. El prefirió ignorar el comentario pero dentro de sí mismo pensó que en realidad también él, como los peones, comenzaba a convencerse que esa era la única cosa que podría salir de esa locura. Con una furtiva ojeada al hombre que continuaba a pasearse y con mayor nerviosismo, exhortó a los hombres a continuar a excavar en silencio. Más que todo, hora lo preocupaba que si no iban a encontrar nada, al final el patrón habría dado a él la responsabilidad de un semejante fiasco. Habría sido él principalmente que iba a sufrir las consecuencias.

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